lunes, 10 de junio de 2019

MICHEL FOUCAULT LIBERTAD, ILUSTRACIÓN Y PODER



Muchas veces, a lo largo del curso, mis alumnos me hacen la famosa e inesquivable pregunta, “¿para qué sirve la filosofía?”. Yo a su vez respondo con otra pregunta: “¿prefieres la respuesta corta o la larga?”. Hoy voy a desarrollar la extensa, al hilo de la actualidad informativa.

La noticia de hace un par de días es que en Italia están juzgando a unos padres por dar homeopatía a su hijo, cuando deberían haber acudido a un médico “de verdad”. La Vanguardia, en su edición dominical se ha apresurado a publicar una acérrima crítica de las “pseudociencias”. Y esto nos lleva directamente a Foucault. No conozco el caso, ni voy a hablar de él, sino de lo que implica todo esto desde el punto de vista de la filosofía.

Para que se entienda todo lo que sigue, me explico: no soy defensor de la homeopatía, entre otras cosas porque eso sería absolutamente irrelevante para mi argumento. Yo no soy nadie. Sí que es relevante que haya médicos (muchos) que la utilizan y pacientes que la soliciten o la acepten. En mi caso, mi posición es más bien la defensa de la libertad frente al totalitarismo de la opinión única que utiliza a la ciencia (desconocida) como mera marca de autoridad. Dicho de otra manera: no pienso como muchos de ellos (me refiero a los defensores de la homeopatía), pero, como demócrata, daría mi vida por defender su derecho a la diferencia. Y avanzo (entre paréntesis): este debate es fundamental y hay que estar ciego para no ver que no se está hablando de la homeopatía. Con el mismo ahínco aparecen de tanto en tanto campañas que nos aleccionan de lo peligroso que es parir en casa o no dar a nuestros hijos las vacunas que la institución correspondiente (libre de toda sospecha) decida. Una pena que no haya vacuna contra la ingenuidad.

Así, para mí, lo interesante de todo esto no es la verdad absoluta de si la homeopatía cura o no, sino la restricción de la libertad que se nos impone a partir de un discurso que prentendidamente defiende la “verdadera ciencia” frente a la “pseudociencia”. Y aquí es donde entra Foucault: el poder se disfraza de saber, no para prohibirnos (ojalá), sino para decirnos cómo debemos ser. Ahora lo más progresista es ser intolerante con los que piensan diferente.

No hay que ser un genio para adivinar de dónde proviene tanta energía, tanta publicidad y tanto empeño. Si la homeopatía fuese verdaderamente un timo no sería peligrosa, y se la dejaría vivir, como se deja vivir a las casas de apuestas o a la lotería que incluso se patrocina desde el Estado. El problema es que en algún caso (no digo en todos, ni siquiera en la mayoría) funcionase de verdad. ¿Cuánto dinero haría perder a la fracasada ciencia de la medicina y la farmacia?

A mí, como siempre seré un ingenuo, me sigue sorprendiendo que esta supuesta ciencia médico-farmacéutica ya nos diga claramente que no aspira a curar ninguna enfermedad, como el cáncer o el SIDA. Se siente muy bien, y declaradamente se conforma, cuando las convierte en enfermedades crónicas que no matan pero nos hacen dependientes de la farmacia para el resto de nuestra vida. Otra vez el poder que se disfraza de saber.

Volviendo al caso periodístico citado, tenemos todos los ingredientes de nuestra distopia: 1984. Por un lado, anima a los niños (y a otros) denunciar a sus padres. El Estado se mete una vez más en el núcleo de la familia, soslayando la libertad de opinión, de pensamiento y de maneras de vivir.

Para justificar tamaña intolerancia se introduce la terminología de “pseudociencias” (es decir, falsas ciencias) frente a las supuestamente verdaderas. Ahora bien, lo más interesante de todo este debate público es que los actores no son los que deberían. ¿Quién debería debatir sobre el tema de las ciencias-pseudociencias? Claramente es un asunto de la filosofía. Más en concreto, de la filosofía y metodología de la ciencia. Yo estoy dispuesto a discutir con cualquiera de esto, siempre que hablemos del método científico y pongamos sobre la mesa qué criterio de demarcación utilizamos para distinguir las ciencias de las pseudociencias. Y si ese criterio es el que realmente está funcionando en la organización del saber, por ejemplo en el sistema universitario. Ahora bien, los más fervorosos defensores de la ciencia, son los que utilizan el argumento: “esto lo ha demostrado la ciencia”, sin entrar en el debate de qué significa realmente demostrar algo para la ciencia del s. XXI. O dicho de otra manera, utilizando el argumento de autoridad. La ciencia ocupa el papel que ocupaba la Biblia en otros tiempos. Es la autoridad suprema, desconocida por la inmensa mayoría del público, pero por cuyo nombre estarían dispuestos a matar, sin ni siquiera intentar mirar por el telescopio de la filosofía.

Sólo me queda por hacer una pregunta a la vez a los jueces y a la industria farmacéutica: ¿nos juzgarán también a los padres cada vez que una medicación de la “medicina oficial” no logre salvar a nuestros hijos? Y a los periodistas ¿se van a hacer eco de las muchas meteduras de pata de la medicina oficial “científica”?

16 comentarios:

  1. Los límites del estado frente al individuo nunca han sido claros, hay diferentes opiniones y puntos de vista al respecto. A mi parecer hay dos tipos de límites que debe de tener el estado. El primero concierne a la libertad. La libertad tanto de pensamiento como de acción siempre ha estado reprimida o censurada por el estado. Voy a poner un simple ejemplo (del cual hemos hablado en clase): Las vacunas.
    Las vacunas es un tema muy difícil de tocar puesto que los que hablan de ello no saben a ciencia cierta (expresión incorrecta que hemos destacado en clase) cuáles son sus beneficios. Obviamente no es malo vacunar a los individuos puesto que la vacunación es un método de prevención de enfermedades que protege al ser vivo vacunado. Asimismo tampoco creo que sea bueno la obligación a poner vacunas, nadie puede obligar a nadie a realizar una acción (no consentida por el individuo) sin razón aparente. No pueden obligarte a vacunarte, aunque si recomendártelo. (Ya harás tú lo que decidas con tu organismo)
    He hablado de la libertad de acción. Me queda hablar de la libertad de pensamiento.
    Pensar podemos todos y opinar también, ¿verdad? Pues la verdad es que no. La censura está muy presente en nuestra sociedad y evita que mucha gente pueda decir lo que piensa con soltura. En ocasiones esta gente es coaccionada para borrar dichos mensajes, en otras tantas los perfiles y correos correspondientes al individuo que ha dicho ‘’x’’ cosa son eliminados de las redes sociales. (en el mejor de los casos, en el peor vas a juicio )
    Como conclusión añadiré que a mi parecer la libertad es un tema en el que tenemos que tomar cartas en asunto la gente de a pie.
    Otra restricción que debería tener el estado frente al individuo es la privacidad.
    La privacidad como tal ya casi no existe. El estado parece incluso el ‘’Gran Hermano’’, ve todo lo que hacemos y decimos a través de cámaras, móviles, ordenadores y demás aparatos electrónicos. La libertad de todo individuo es muy vulnerable y constantemente violada por el estado. Un ejemplo básico que hemos visto en Fraga (sobre todo los transportados) son las ‘’redadas’’ que hace la guardia civil en los autobuses. La guardia civil suele una vez (o varias) al año registrar a personas ‘’al azar’’ (juzgando por su aspecto) al bajar del autobús, todo ello sin una orden de búsqueda o registro miran en las mochilas, bolsillos etc. De estudiantes menores de edad.
    Esto es una grave falta de privacidad, aunque también lo es que las empresas espíen al consumidor mediante sus dispositivos para saber qué productos ofrecer.
    A mi parecer la libertad y la privacidad son los principales límites que debe tener el estado sobre el individuo. Ambos son violados en infinidad de ocasiones

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  2. Puede el estado obligar a los seres humanos a hacer una serie de cosas?
    A mi parecer no se sabe a ciencia cierta ya que el estado nos puede recomendar ha hacer algo pero hasta que punto nos puede obligar a hacerlo, en teoria las personas somos libres ha hacer lo que queramos (hasta cierta medida)
    Sobre las vacunas la verdad es que no se que decir ya que por una parte estoy de acuerdo en que la sociedad nos tengamos que vacunar ya que sino lo hacemos podemos conseguir que las enfermedades se expandan muy rapido.
    No se hasta que punto te pueden obligar a ponerte una vacuna pero yo pin«enso que si los medicos creen que esa vacuna pueda evitar que te contagies de algo o sufras una enfermedad muy habitual como por ejemplo la varicela esta bien que te la pongan, pero solo si esta cientificamente demostradop que funciona.

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  3. ¿Qué límite debe tener el estado?
    Yo creo que el limite que debería tener el estado es el que acordemos todos los ciudadanos por mayoría para que el estado no pueda decidir cosas como como a que medico vas, las vacunas que te ponen, las revisiones que debes hacer...
    El estado debería además proporcionarnos la información real de lo que nos hagan/inyecten en el medico y sus efectos secundarios por ejemplo y dejarnos a todos libertad para elegir lo que hacemos con nuestras vidas y como la de los hijos los que tengan.

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  4. en mi opinión, hay cosas que el estado no debería prohibir, pero si recomendar. los ejemplos puestos; como el parar en casa o la homeotopia, no tendrían, según mi parecer, ser prohibidas. cada cual debería escoger que hacer. es estas cosas, las que deberíamos poder escoger, sobre nosotros o nuestras familias, ahí es donde el estado no debería meterse, debe haber límites, ya que si somos libres, bien tendremos que decidir que hacer o que no hacer, que tomar o que no tomar, lo que nos conviene y lo que no.

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  5. Yo creo que debería ser otra la pregunta: ¿Hasta que punto les interesa al Estado meterse en nuestras vidas? Nosotros solo podemos quejarnos, el Estado no se va a parar por un post de una pagina web o gente saliendo a la calle con carteles mostrando su indignación, lo máximo que podríamos conseguir es que modifiquen un poco por encima el estado actual para que lo manifestantes estén contentos a su manera.

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  6. En mi opinión, el Estado se debería meter al 100% en un tema o no meterse nada, porque actualmente hay temas en los que solo se mete a medias (para lo que le interesa). También opino lo que dice otro comentario, que tendríamos que poner nosotros el límite, ya que al fin y al cabo a quien nos afecta directamente eso es a nosotros. También creo que hay veces que opinan de cosas sin saber, por ejemplo en temas de medicina. En conclusión, por mucho que no me parezca bien la manera en la que se mete el Estado en nuestras vidas, tampoco creo que podamos cambiarlo o evitarlo.

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  7. Hasta que punto puede llegar el estado a meterse en nuestras vidas.

    Yo creo que el estado se mete en nuestras vidas "supuestamente" para ayudarnos y protegernos pero no lo suelen demostras con frequencia. Por ejemplo ellos nos prohiben una serie de drogas que no son buenas para nosotros como la cocaína, el extasis, la marihuana y otras pero no prohibe el tabaco o el alcohol. Esto se debe a que ellos sacan beneficio de este tipo de drogas, pueden poner reglas en el consumo, como no dejar consumirlas a menores de 18, pero no las van a prohibir porque ganan mucho dinero con esas drogas. Invierten mucho dinero en tonterias y no en mejorar la sanidad publica u otros beneficios vitales para los ciudadanos.
    No digo que todo sea malo, la policia nos protege y muchos oficios que paga el estado nos beneficia, como los profesores, pero creo q tendrian que preocuparse mas por nosotros porque al fin y al cabo somos de quienes dependen, sin nosotros no serian quienes son ya que somos las personas que pagamos los impuestos y los que trabajamos para que ellos luego decidan que hacer a cerca de nosotros.
    Pero sobre todo creo que no deberia implicarse hasta el punto en el que tu puedes tener una opinion que va a repercutir solo en ti, de la misma manera que nosotros no nos metemos en sus vidas y decidimos por ellos. Si los medicos ven correcta esa opcion no tienen porque prohibirla o no dejar consumirla.

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  8. Yo pienso que cada persona debemos marcar nuestro propio límite al estado. Hablando siempre desde mi punto de vista, hay en casos en los que me parece bien que el estado intervenga, pero, en el caso de que una familia de homeopatía a su hijo, no creo que el estado tenga derecho a intervenir. Se supone, que las personas, somos libres de decir que hacer, aunque eso traiga sus consecuencias. ¿Por qué unos padres no pueden dar a su hijo homeopatía y si otro tipo de medicamento el cual podamos encontrar en farmacias? Cuando el hijo pueda pensar por el mismo ya decidirá como prefiere curarse, pero, si mientras no puedes pensar las cosas por ti mismo, tus padres lo harán por ti y ellos intentarán hacer las cosas de la mejor manera posible. Cada familia tiene el derecho de elegir como curar a su hijo y el estado no creo que deba meterse ahí. Puede criticar, de cierta forma, esa manera de hacer las cosas, pero no tienen derecho a juzgar a una familia por tratar de una manera “diferente” a la que el estado nos recomienda.
    Es algo parecido al tema de las drogas. El alcohol y el tabaco son igual de peligrosos que algunas otras drogas, las cuales son ilegales, entonces ¿Por qué estas drogas si se pueden consumir y las otras no? Por qué el alcohol y el tabaco dan mucho dinero al estado. Es igual que las casas de apuestas o la lotería, tienen muchas similitudes.
    Pasa lo mismo con los medicamentos. Imaginemos el caso de una persona que tiene una enfermedad la cual no se puede curar, pero, puede seguir viviendo si toma una serie de medicamentos durante toda su vida. Esta persona, va a estar pagando al estado comprando medicamentos todas las semanas a través de las farmacias. Y el estado tendrá beneficio de esto. Al final, el estado saca beneficio de todo lo que hacemos para vivir.

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  9. ¿Hasta que punto puede llegar el estado a meterse en nuestras vidas?
    Pienso que tendríamos que ser nosotros, los ciudadanos, los que deberíamos tomar cada uno nuestra propia decisión de hasta donde pueden meterse, esta decisión se basaría en el saber cuando es correcto y cuando no que se metan en nuestras vidas, Michel Foucault decía que el saber es el único espacio de libertad del ser, y es ahí, en ese espacio, cuando tomamos nuestra decisión ya que tenemos que ser libres para tomarla.

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  10. En mi opinión creo que tendría que ser todo 50-50, con eso quiero decir que estaría muy bien que nos dieran mucha más libertad para decidir.De ejemplo voy a poner las bacunas. Tendríamos que ser un poco más independientes y nosotros decir siqueremos o no ponernos una bacuna, el caso, que dependa de nosotros o no ponérnosla, pero a la vez pienso que si el estado dice que hay que ponérsela pienso que lo dice por nuestro bien, si tan "obligatoria y necesaria" es será porque de verdad la necesitamos.

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  12. ¿Hasta que punto el Estado puede profanar una vida privada?

    Quizá el hecho de pensar en el Estado no esté bien visto para mucha gente ya que bastantes ejemplos razonables como falsas noticias o una baja economía son claras afirmaciones de una mala gestión del poder ejecutivo y por cuatro palabras que se escriban en un blog no va a cambiar nada pero quería aclarar que toda clase de polémica se usará para su favor económico. Por favor que se centren en temas necesarios como la sanidad y si nosotros vemos un gran cambio a favor podremos dejar mas nuestras manos sobre el Estado

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. En mi opinión el estado nos esta ganando mas de la mitad de nuestra vida, es decir siempre esta en las cosas que vas a hacer en ese momento. Todo nos lo prohíbe y poco nos deja hacer. ¿Hasta que punto llega el tener que cambiar nuestra decisión por culpa del estado?
    Esa es la pregunta a la cual no decimos la respuesta, el estado esta ganando la decisión que tendría que hacer yo y todos los otros ciudadanos. Los ciudadanos por ejemplo no deberían estar obligados a vacunarse por ejemplo de la “Gripe”, es tu responsabilidad estar mal después o no. El estado debería recomendarlo no obligarlo.

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  15. Según lo que acabo de leer, mi opinión es que el Estado prohíbe cosas que no tendría que hacer, tendría que avisar y aconsejar a los ciudadanos.
    Las vacunas no tendrían que ser obligatorias, cada uno sabe las consecuencias que hace ponértela o no. Este tipo de decisiones son de la familia si es menor de edad y si eres mayor de edad, tú mismo decides que hacer. Cada familia tiene el derecho de hacer lo mejor para su hijo y yo creo que el estado no interviene en esto. Las cosas positivas de vacunarte es evitar todo tipo de enfermedades, pero la gente que decide no hacerlo tiene sus motivos y se tiene que respetar, ¡no podemos obligar, solo aconsejar!
    Hay muchas veces que nos engañan, y los humanos caemos en la trampa. Nosotros pensamos que todo lo que nos dicen es verdad, pero no es así. Ellos nos quieren informar solo de lo que les interesa.

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  16. El Estado, "se supone" que nos recomienda qué debemos hacer para que todos podamos vivir en buenas condiciones y sin ningún problema, pero es eso verdad, ¿o solamente se quieren aprovechar de nuestros actos?
    Un ejemplo muy claro de que este se aprovecha, es la legalización del tabaco y el alcohol. ¿Acaso no son drogas igual que la marihuana, la cocaína... que están prohibidas? Pues sí, pero en España, mucha cantidad de gente, consume tanto alcohol como tabaco diariamente y es un beneficio enorme todo el dinero que la gente se gasta en ellas, por lo que al Estado le va genial y sería una desventaja para ellos mismos prohibirlas. Entonces, en este caso, el Estado solo estaría pensando en su beneficio y no en lo perjudiciales que son estas drogas para nuestra salud. Por lo tanto, eso de que el Estado nos recomienda lo mejor, ya no sería tan cierto...
    Además, este decide por nosotros mismos. Es decir, nosotros deberíamos tener el derecho de poder elegir si queremos vacunar a nuestros hijos, qué tipo de medicinas darles e incluso si queremos parir en casa, nadie tendría que prohibírnoslo. Esto también requiere, meterse en nuestra vida privada, ya que nuestras decisiones tendrían que ser personales.
    Pero claro, el Estado, hace muchísimos años que está y por mucho que la gente se queje o manifieste, nadie se atreve a cambiarlo. En conclusión, el Estado solo hace que beneficiarse de todas nuestras acciones y creo que esto debería de ser cambiado, o ahora, o en un futuro.

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