El reto que promete colocarlo todo patas arriba, seguramente
con pocos efectos palpables, aunque sí algunos muy sutiles, está obligando a muchos
a retratarse tal como son, y no como les gustaría ser.
No voy a citar nombres porque no soy político profesional ni
tan solo amateur. Que cada cual interprete lo que quiera y como quiera. Pero no
dejo de sorprenderme.
Yo entendía en mi limitada lucidez que la divisa de los
partidos de izquierda era aquélla de “proletarios del mundo uníos”. No sé cómo se
concilia eso con el nacionalismo que sólo puede vivir de la diferencia respecto
a las otras naciones (las que nos oprimen, nos mienten, nos roban, en
definitiva, los malos).