miércoles, 1 de noviembre de 2017

THE CATALAN ISSUE: DEMOCRACY AND THE RIGHT TO DECIDE


In the last elections to Catalan parliament in September 2015, there were 5,314,913 Catalan citizens summoned to vote. 4,115,807 people of them did vote, this is approximatively the 77% of the electorate. After a long period of discussion, the parliament entrusted the government to an independentist coalition (JxSi) with the support of the less voted party represented in the parliament, called “the CUP” (the Catalan acronym for something like “the people’s unity candidature”).
This political group, which denies being a party but a political association assembly, claims to be socialist (not in the usual European social democracy meaning but in the way of Cuba and Venezuela). But above all, they are an independentist and anti-system group that fights for revolution throughout what they call the “Catalan countries”, namely, all places with Catalonian culture and language including a significant French area.

domingo, 22 de octubre de 2017

LA LIBERTAD POLÍTICA Y SU PRECIO


Hablar de libertad e intentarlo hacer con un mínimo de rigor supone entrar en un terreno muy resbaladizo y lleno de trampas. Todos podemos ser presa de ellas. Por ello ha sido un tema de reflexión constante en la filosofía política. Esto quiere decir que hay muchos, antes que nosotros, que hicieron grandes esfuerzos intelectuales para despejar este terreno. En nuestra mano está escucharlos para impedir la banalización actual de esta idea, víctima del discurso político profesional y sus urgencias.
La libertad política, a diferencia de la moral, no consiste en tomar decisiones en una situación dada, sino más bien en dotar de una cierta “elasticidad” a la realidad humana, de manera que aumenten al máximo las posibilidades para que cada cual pueda hacer todo lo que quiera –en la medida de lo posible- sin tener que pagar un precio por ello.

martes, 26 de septiembre de 2017

¿SON TODOS LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA SIEMPRE DE IZQUIERDAS?

El reto que promete colocarlo todo patas arriba, seguramente con pocos efectos palpables, aunque sí algunos muy sutiles, está obligando a muchos a retratarse tal como son, y no como les gustaría ser.
No voy a citar nombres porque no soy político profesional ni tan solo amateur. Que cada cual interprete lo que quiera y como quiera. Pero no dejo de sorprenderme.
Yo entendía en mi limitada lucidez que la divisa de los partidos de izquierda era aquélla de “proletarios del mundo uníos”. No sé cómo se concilia eso con el nacionalismo que sólo puede vivir de la diferencia respecto a las otras naciones (las que nos oprimen, nos mienten, nos roban, en definitiva, los malos).