El
filósofo checo J. Patočka (1907-77) comienza su reflexión filosófica por la
pregunta acerca del mundo natural. Para él, determinar la naturaleza del mundo
que nos rodea es urgente en tanto que la visión que nos ofrece la ciencia y el
mundo mismo, tal y como es vivido en primera persona, son absolutamente
distintos y heterogéneos. El mundo correlato de la actividad científica no
ofrece respuestas a nuestras expectativas e intereses teóricos y prácticos (de
nuestros desvelos), ya que la ciencia es una actividad totalmente alejada del
mundo de la vida, realizada por hombres que deben renunciar a su yo personal en
tanto que científicos y deben renunciar a cualquier tipo de visión de la
totalidad en tanto que especialistas. Por otro lado, el mundo, tal y como es
vivido en primera persona, busca respuestas y certezas, y no las encuentra
porque, de las cuestiones que más nos importan desde el punto de vista de
nuestra libertad, no se puede hablar científicamente: por esto se habla de
crisis de valores, se identifica la política con la simple gestión del ente y
la filosofía no tiene más interés que un juego de adolescentes, ya que toda
teoría no científica pierde el valor de theoria.
Desde este punto de vista, la cuestión del mundo natural es un problema
puramente existencial. Estariamos, de manera muy parecida a como lo formula H.
Arendt, en la alienación del mundo.
Este blog quiere invitar a un debate sereno, tolerante, reflexivo y crítico sobre los ideales democráticos y la realidad a la que hoy podemos apelar así. Precisamente porque parece ser que hemos perdido el Norte.
domingo, 23 de septiembre de 2012
TOTALITARISMO Y DEMOCRACIA
Como
tantos otros exiliados, en realidad refugiados políticos, Arendt emigró a
Estados Unidos que, como país símbolo de la libertad de iniciativa, de alguna
manera representaba el extremo contrario del totalitarismo vivido en la
Alemania prebélica. Todo esto es claramente manifiesto en su obra que comienza
con un estudio sobre el fenómeno del totalitarismo (Los Orígenes del Totalitarismo, 1951). Ya en esta obra ve el
totalitarismo como un acontecimiento absolutamente específico del s. XX,
claramente diferenciable de cualquier tiranía o del autoritarismo de otras
épocas y que está relacionado con la confusión entre lo público y lo social que
ya se da de manera inevitable en las sociedades capitalistas avanzadas aunque
lleven el rótulo de “democracia”. El totalitarismo es así una tentación siempre
presente en la democracia.
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