In the last elections to Catalan
parliament in September 2015, there were 5,314,913 Catalan citizens summoned to
vote. 4,115,807 people of them did vote, this is approximatively the 77% of the
electorate. After a long period of discussion, the parliament entrusted the
government to an independentist coalition (JxSi) with the support of the less
voted party represented in the parliament, called “the CUP” (the Catalan acronym
for something like “the people’s unity candidature”).
This political group, which denies being
a party but a political association assembly, claims to be socialist (not in
the usual European social democracy meaning but in the way of Cuba and
Venezuela). But above all, they
are an independentist and anti-system group that fights for revolution
throughout what they call the “Catalan countries”, namely, all places with
Catalonian culture and language including a significant French area.
In this situation C. Puigdemont was
elected as the Catalonian president with the support of a scarce majority of
the parliament members which only represents the 36,8% of the right-to-vote
Catalonians.
I have no objection to a government
that only represents a minority of the people because this is the way that
democracy sometimes works. My objection comes when this government starts to
identify itself with “The Catalonian people”. In the name of all them, they
have driven a very well-known course of action which has achieved among other
effects a whole social split and has generated the most conflictive coexistence
since along the recent history of Spanish democracy.
But the most amazing fact is that
this minority government, which identifies himself with the Catalonian people,
argues that everything they do is a “democratic command of the people”. They
characterize themselves as democrats and disqualify anyone who doesn’t think in
the same way nor have the same independentist
feelings as non-democrats.
Aunque el texto está ingles, el comentario voy a hacerlo en español, ya que me es más sencillo expresarme.
ResponderEliminarCreo que, como dices en el texto, lo único que esta situación consigue, es aumentar la fractura social,la cual cada día es más profunda, y por lo tanto más difícil de reparar. Creo que esta situación es muy triste, sobre todo para los catalanes que no están de acuerdo con lo que el gobierno catalán hace, ya que muchas veces se generaliza, y se les tacha de lo que no son. También pienso que esta generalización viene de que parece que a estos catalanes no se les escucha, o no se les escuchaba. Me parece muy bien que por fin hayan decidido hacer algo de ruido, reivindicando su postura, y pudiendo decir que se sienten orgullosos de ser catalanes y españoles. Sin embargo, al final,todo esto nos lleva de nuevo a un conflicto social enorme, y mientras ninguno de los dos lados ceda, cosa que veo muy improbable, seguirá siendo así, separando cada vez más a la población de Cataluña.
Por otro lado, están los políticos, a quienes parece darles igual la fractura social y ni les interesa arreglarla. Lo único que les importa, es seguir manejando a cada uno de quienes están de su parte, consiguiendo justo lo contrario de lo que tendría que ser.
Por lo tanto, creo que sin ninguna duda, la palabra que mejor describe la situación actual es pena, es una pena que haya miembros de una misma familia que no puedan ni hablar comiendo, que personas que han sido siempre amigas no hayan vuelto ni a mirarse, pero, sobre todo, pena porque no parece que haya nadie dispuesto a arreglarlo.
Inés Cabrera Guardiola
En mi opinión, la información del texto es un claro ejemplo del odio que se esta creando entre catalanes y españoles.
ResponderEliminarEl problema, como muy bien se dice en el artículo, empieza cuando una minoría con unos intereses determinados habla en nombre de una mayoría para obtener unos beneficios.
En este caso, la minoría seria el gobierno de Puigdemont que, claramente, cuenta con el control de la CUP.
Ambos dicen hablar en nombre del pueblo catalán. Pero, ¿Que pasa si parte de ese pueblo no comparte los valores de este gobierno? Ahí es donde quiero llegar.
Puigdemont y la CUP promulgan constantemente la necesidad de que Cataluña sea un estado independiente porque eso es lo que quieren los catalanes. Pero, como no, es una simple pero convincente mentira.
Es cierto que hay una parte muy elevada de la población que quiere la independencia pero, detrás de todo este mol de personas, existe una gran cantidad de individuos que quieren seguir formando parte de España. Estos, parecen no existir para el gobierno catalán.
Claro, si el problema fuera solo de un bando, la cosa seria muy sencilla pero, como en la mayoría de los casos, no lo es.
A estas declaraciones/peticiones de independencia, el gobierno español se muestra tajante. Cataluña no se convertirá en un país. Ni hoy. Ni mañana. Ni el año que viene.
Así que Puigdemon vuelve a insistir pero se topa con los muros impenetrables de Mariano Rajoy. Creando continuamente un bucle que, más que un debate político parece un partido de tenis.
El resultado de este partido es el siguiente:
Por un lado tenemos a los independentistas que, al observar las duras negaciones por parte de España, piensan que cualquier español es un facha que no apoya la libertad.
En cambio los españoles juzgan a todos los catalanes como unos proscritos que luchan por una causa que no tiene pies ni cabeza. Poniendo la constitución como punto central de su argumentación.
Finalmente vemos como las absurdas y fallidas negociaciones de los gobiernos, el uso de una extrema fuerza por parte de la autoridad para sofocar un referéndum ilegal y el papel de los políticos y medios para avivar las chispas de los enfrentamientos, crean un odio entre la población que se convierte en la victima de esta especie de "guerra civil"